TODOS LOS EDIFICIOS DE ÁBALOS Y HERREROS SON UN RASCACIELOS
(Iñaki Ábalos en conversación con Sanford Kwinter)
Resulta
extraño pero siempre he pensado en Ábalos y Herreros como
los arquitectos más americanos; en primer lugar, pero no en menor
medida, por su fascinación con los rascacielos y con la universalización
de sus principios. Lo vemos incluso en la costa mediterránea (Algeciras)
y en medio del País Vasco (Vitoria, San Sebastián), donde
la ética y el aparato técnico del rascacielos de Manhattan
y de Chicago se ha elevado, paradójicamente, hasta alcanzar un nuevo
valor. En segundo lugar, también son conocidos por adherirse a la
más americana de las filosofías: el pragmatismo. Todo ello
me parece francamente extraño. Durante mucho tiempo tuvo para mí
poco sentido hasta que un día nos conocimos en Chicago accidentalmente.
Ellos me dieron algunos libros, yo los leí y me quedé muy
excitado e impresionado.
Aunque yo no soy un crítico estadounidense, voy a representar dicho
papel en el día de hoy con el fin de comprender mejor esta obra “Americana”.
Estudiaré sistemáticamente y trataré de esbozar el
sistema de proyectos de Ábalos y Herreros y explicaré por
qué creo que es importante. Descubrí su trabajo alrededor
de 1998/99, momento en el que se apoderó de mí una sensación
inmediata de asombro y atracción. Recuérdese que el 98 y el
99 eran los años de supremacía de lo que en Estados Unidos
se conocía como neomodernismo europeo. Éste era en general
un término partidista y se usaba como parte de una toma de postura
ideológica. Pero la supremacía de dicha escuela, la brillantez
de lo que estaba creándose como neomodernismo, estaba en realidad
comenzando a desafiar a las formas fluidas creadas por ordenador, así
como la libre formalidad de la escuela americana y los argumentos generalmente
biológicos que las apoyaban. El motivo por el que este neomodernismo
estaba empezando a convertirse en un problema en Estados Unidos era que
estaba empezando a adoptar un intelectualismo que antes no había
poseído, un intelectualismo claramente ausente en su primera ola
(en su mayor parte, de origen suizo y holandés) y que durante mucho
tiempo representó una tozuda e injusta desventaja respecto de la
escuela americana. Los americanos les parecían a los europeos intimidatorios
y excesivamente confiados, tanto en lo referente a los cimientos conceptuales
como en cuanto a su fecundidad, aun cuando el diseño mismo a menudo
no era persuasivo y sí frecuentemente inmaduro. Como teórico,
no hay duda de que yo era partidario y miembro de la escuela americana,
razón por la cual el trabajo de Ábalos y Herreros parecía
tan extraño. Su trabajo tenía la luminosa rectilinealidad
de la mayoría de la expresión europea de la época,
que con demasiada frecuencia se asociaba a una ausencia de argumento y una
falta de razón de ser, excepto el tipo de fenómenos atmosféricos
de fin de siglo que se asociaban con la imprecisa exuberancia de la “Europa
Unida”, y con un nuevo aspecto para una nueva Europa (o un nuevo partido
laborista, etc.). “Nuevo” era lo grande en una Europa antes
polvorienta, y la nueva arquitectura tenía, sin duda, algunas cualidades
de “fomentismo” mecánico.
Sin embargo estos síndromes no parecían guardar relación
con la obra de la que aquí nos ocupamos; al menos, no en mi mente.
Algo intenso y diferente estaba saliendo al paso de esta obra. Naturalmente,
debería empezar confesando que siento debilidad por los arquitectos
que escriben, que entienden que la arquitectura gira en torno a la construcción
de argumentos y la generación de claridad. Tales arquitectos comprenden
que la arquitectura representa una forma de pensamiento que ya no puede
reducirse a los mismos edificios.
La obra de Ábalos y Herreros parece, al principio, representar un
neomodernismo no apologético. Se adhieren y hablan explícitamente
de la segunda fase del modernismo. Esta fase representa la muerte del modernismo
clásico (de principios de siglo), pero también su segundo
y más verdadero auge. Incluso citan el eslogan de Jürgen Habermas
sobre el proyecto moderno inacabado. Fijan la segunda fase del modernismo
a mitad de siglo; específicamente, en la coyuntura que rodea a la
segunda guerra mundial. Yo también sostengo que todo cambia alrededor
de la guerra mundial; no debido a los resultados políticos sino a
la transformación y reorganización del conocimiento que representa.
No obstante, de muchas formas, el libro de Ábalos y Herreros desarrolla
este tema novedosamente. Se basa menos en los nuevos sistemas de conocimiento
que se desarrollaron durante la guerra que en un conjunto de desarrollos
técnicos que se remontan a finales del siglo XIX. Aunque no lo hacen
en las palabras, hacen en los conceptos una fuerte distinción entre
los modernismos históricos prebélicos y los procesos históricos
fundamentales de la modernidad. El objeto de la arquitectura, parecen reivindicar,
es la redescripción de la sociedad contemporánea (el término
se toma prestado de Richard Rorty, el filósofo pragmatista norteamericano).
Pero la redescripción de la que hablan consiste esencialmente en
presentar a la sociedad contemporánea como presa de los procesos
de modernización. Éstos son precisamente los procesos con
los que ellos buscan constantemente tropezarse y obligar a que salgan a
la superficie en su obra. El Modernismo de principios de siglo debe morir,
parecen decir, precisamente porque la Modernidad es un proyecto inacabado.
Su avance destruye cuanto encuentra en su camino, incluidos sus propios
productos, las cosas que ella misma inventó. Ésta es la razón
por la que, lo que por el momento seguiré llamando neomodernismo
(aunque repudio el término), se convierte en sus manos en un concepto
históricamente arraigado y necesario para trabajar hoy. “Neomodernismo”
es la redescripción del presente como algo distinto del Modernismo
y sólo incidentalmente ininterrumpido respecto de ello.
Soy consciente de que aquí hay un peligro (especialmente en mi condición
de crítico norteamericano) y de que la única manera de evitar
tal peligro es enfrentarse con él sin miramientos. El peligro consiste
en fundir el neomodernismo con lo que en los Estados Unidos se llama a menudo
postmodernismo. Los dos conceptos no tienen absolutamente nada que ver el
uno con el otro. Las obras tópicas a las que remite el término
postmodernismo representan la fase decadente del primitivo modernismo. Éste
es un modernismo corrompido por lo que en ocasiones se denomina el giro
hacia el interior; un modernismo que ha degenerado en una valoración
y parodia acartonada de su propio aparato, una especie de “revista
naval”. Se transforma en un desfile de puras ironías y en una
neurótica retrospección que se hace pasar por crítica.
Nada de esto actúa aquí, ni en la obra que estoy identificando
como neomodernista ni en la ideología desarrollada por Ábalos
y Herreros. El neomodernismo, o aquello que prefiero pensar como “irracionalismo
racional”, se refiere al invisible pero imparable progreso de la racionalidad
económica y técnica a medida que se abre paso a través
de nuestro mundo, rasgándolo para después rehacerlo. Me inclino
a favor de la palabra racionalidad porque desciende del sociólogo
alemán de las religiones, Max Weber, el mejor de cuantos pensadores
de nuestra tradición se han ocupado de la relación entre el
conocimiento técnico económico y la evolución de la
vida social. Ésta, me atrevo a proclamar, es la mejor óptica
a través de la cual comprender debidamente la obra de Ábalos
y Herreros.
Si la arquitectura representa para Ábalos y Herreros una redescripción
del presente, o más bien una redescripción del nacimiento
del presente, ello explica por qué el término “Ciudad”
se halla en el núcleo de cada una de sus obras. Salta a la vista
que están menos interesados en la forma, que es una obsesión
actual norteamericana, que en la estructura. En la estructura hallan ingeniosamente
toda la sociología de la vida contemporánea; todo lo que hay
que hacer es ser capaz de leerla. Su libro Tower and Office no es más
que un argumento sostenido que desarrolla la historia de esta relación.
Nada hay más excitante ni más romántico que ver la
arquitectura como reflejo y narración esencial del relato completo
de nuestra vida social y nuestra conducta. Es esta relación esencial
lo que enlaza su obra, más que cualquier otra obra europea que parece
compartir el mismo idioma estilístico, con el movimiento general,
con el conjunto de ideas y compromisos políticos al que damos el
nombre de Minimalismo.
En la sociedad y en su obra se hace que el rascacielos sirva de caso emblemático.
Ábalos y Herreros parecen argüir que el rascacielos americano
es la expresión más pura de la organización social
moderna basada en los principios de administración y regulación
racionales. Ello y no otra cosa es lo que hace que una sociedad “moderna”
lo sea de verdad: ello lo determina todo, desde nuestro sistema legal hasta
nuestros códigos de conducta y vestimenta, incluso el sistema de
archivo en el que almacenamos y con el que organizamos los datos que generamos.
Lo que resulta singular en el trabajo de Ábalos y Herreros es lo
claro y lo directo, la falta de afectación con la que son capaces
de relacionar la simple lógica constructiva de un edificio en particular,
su aparato técnico, con su condición de pieza del equipamiento
social.
En efecto, el factor determinante para Ábalos y Herreros es que la
arquitectura sea - deba ser - una pieza del equipamiento social.
El estatus histórico, incluso existencial que otorgan al rascacielos
carece de todo precedente en la arquitectura, sobrepasando a OMA, MVRDV,
e incluso a SOM. En algún pasaje de uno de sus libros afirman que
“la sección del rascacielos, más que el plano de la
ciudad, se ha convertido en el elemento determinante para comprender la
situación topológica contemporánea” del mundo.
La ciudad no es reemplazada por la sección del rascacielos; se ha
convertido en la sección del rascacielos.
La reificación de esta estructura, que también tiene historia,
es una percepción mental sociológica atormentadoramente bella,
pero también un grito novel de guerra para realizar arquitectura
y producir diseño. La clave de la obra de Ábalos y Herreros
es, por consiguiente, doble. Por una parte, se la encuentra en la transición
histórica del rascacielos Taylorista de mediados de siglo, con muro
cortina y burocráticamente organizado (empleo el término burocrático
en el sentido literal, en la medida en que consiste en la organización
de oficinas, escritorios y archivadores, y de los documentos que colocamos
en ellos), hasta el contemporáneo, dominado por lo que podría
denominarse “organización termodinámica”: el control
metabólico y el dominio de la energía, la información,
los procesos mecánicos e incluso de la naturaleza. Ya no es el escritorio
el motor de la organización, sino el escenario.
La segunda clave de su obra puede relacionarse con la idea del Aufhebung
que forma el núcleo de su interpretación de la historia. Mediante
el Aufhebung me remito al concepto hegeliano de elevar a la vez que cancelar,
refiriéndome aquí a la evolución postbélica
de los procesos de modernización que destruyen el modernismo, elevando
al mismo tiempo su lógica a una nueva condición y, por tanto,
renovándola. El conflicto aquí presente es de gran patetismo
y forma el núcleo efectivo de la obra de Ábalos y Herreros.
Representa un drama parecido al de Sísifo en el que el impulso del
Modernismo hacia la emancipación queda despiadadamente deshecho por
los límites de su propia e implacable racionalidad.
La obra sólo puede comprenderse ateniéndose a la forma en
la que gestiona este conflicto de regímenes. En cada una de sus obras
se puede discernir la gestión o la representación de un drama
del que emerge una nueva y asombrosa flexibilidad, una forma libre imprevista.
Que siempre se muestran demarcadas, limitadas, modificadas e impulsadas
por el racionalismo. Aun cuando el racionalismo adopta unos disfraces nuevos
y extraordinarios en el mundo actual, nunca deberíamos cometer el
error de pensar que lo que tenemos que hacer hoy con él es cualquier
cosa distinta de la racionalización. Creo que esto es a lo que tanto
Ábalos como Herreros se refieren con su concepto de “nuevo
naturalismo” y su concepto de pragmatismo. En cierto sentido, éstos
son dos nombres de la misma cosa. Nuestra ecología está cambiando
y estamos condenados a evolucionar junto a ella. Debemos transformarnos
en amos del irracional racional: nuestra libertad depende de ello.
No tengo noticia de nadie que haya expresado un argumento básico
sobre los rascacielos y el espacio moderno contemporáneo de la forma
que ellos lo han realizado, y el genio de su obra se halla de muchas formas
en la hipertrofia del argumento. El rascacielos, argumentan, sigue siendo
una pieza quintaesenciada de equipamiento público y social. A menudo
se asegura que la época de los rascacielos ya ha pasado, a lo que
Ábalos y Herreros parecen responder: “No. Ni siquiera ha comenzado”.
En efecto; ellos argumentarían que el rascacielos es nuestro destino.
Hoy ya no representa meramente una figura sino un entorno; es menos una
estructura y más un servicio público (para emplear un término
que ahora es habitual en el entorno empresarial norteamericano). Por servicios
públicos se entiende empresas dedicadas a infraestructuras, como
las de agua y electricidad, que siempre están ahí y de las
que dependemos sin pararnos a pensar en ellas. Empresas como IBM se dedican
en la actualidad a elevar el proceso de información al rango de servicio
público, haciéndolo omnipresente y disponible en cualquier
lugar aunque invisible. Como un caballo de Troya, el rascacielos ha comenzado
a introducir subrepticiamente su conjunto de funciones ubicuas en el mundo
moderno. El rascacielos ya no es un condensador autónomo centrípeto,
sino más bien un nodo incluido en un sistema mucho más amplio
de dispersión social. En su aparente densidad, el rascacielos es
realmente uno de los principales agentes que hacen posible la dispersión
de nuestro mundo social y de las estructuras en que se despliega. La transformación
espacial que el rascacielos lleva a cabo sigue representando la racionalización
de la acción humana en el más profundo sentido. Solamente
hoy soporta un nuevo tipo de acción y una nueva clase de objeto.
Si el advenimiento de las modernas técnicas burocráticas a
finales del siglo XIX podría definirse como el equivalente del advenimiento
de la máquina y la combustión controlada que forman la raíz
de la revolución industrial (la revolución industrial como
generalización y universalización de la máquina, la
combustión controlada y la energía móvil), hoy el rascacielos
representa la imagen más pura que disponemos de lo que Max Weber
llamó un “instrumento de precisión dotado de racionalidad
formal, técnica y política”. El rascacielos tardío
o neomoderno, en otras palabras, es, probablemente, la contrapartida social
de la llegada de la organización numérica y los procesos automáticos
a nuestro mundo técnico. A todas estas cosas se alude en la actualidad,
de forma tan habitual como prosaica, mediante el concepto de “revolución
de la información”, pero esto es precisamente lo que tenemos
que superar. Debemos descender a detalles concretos, debemos preguntarnos:
“¿Cuáles son los nuevos regímenes de las máquinas
y las nuevas relaciones entre estas máquinas que el rascacielos está
organizando?” La edad clásica del rascacielos es la edad clásica
de la Gran Empresa. Los rascacielos de hoy en día pertenecen a un
régimen de máquinas y entornos hecho posible por el matrimonio
de la computación y las comunicaciones, lo que el sociólogo
estadounidense Daniel Bell denominó a principios de los sesenta “compunicaciones”.
Ellas son espacial y técnicamente genéricas. El nuevo rascacielos
ha eliminado virtualmente toda fricción de su organización.
La eliminación de obstáculos significa literalmente la eliminación
de estructuras y su exportación al exterior, pero también
la incorporación de esta nueva lógica espacial que dota de
efectividad pragmática a estos nuevos espacios, los cuales parecen
carentes de cualquier cualidad. Ábalos y Herreros sugieren que la
cualidad genérica es la principal virtud de aquéllos porque
hace posible su infinita adaptabilidad y flexibilidad (y su interés
en el postfordismo). Pero lo genérico de estos espacios se basa en
gran parte en que están saturados con servicios omnipresentes: todo,
desde sistemas de gestión del aire hasta océanos de datos,
pasando por parques naturales dentro de estos enormes edificios. Los autores
argumentan que los rascacielos, estén o no literalmente ahí,
no son simplemente espejos de nuestra ciudad, sino que de hecho son la ciudad.
Éste es, pues, el contexto dentro del cual debe contemplarse el proyecto
de Ábalos y Herreros. Es el único que permite lograr una comprensión
de las ambigüedades de su obra, especialmente, en lo referente a la
realidad social contemporánea. Porque todos los edificios de Ábalos
y Herreros son un rascacielos. Cada edificio redescribe de forma consciente
y deliberada un tipo de forma, como lo denominó Le Corbusier, como
una extensión del espacio contemporáneo y de la condición
topológica contemporánea que se halla y se resume en el rascacielos.
Su proyecto consiste en inyectar una “máquina de rascacielos”
en cada edificio. La clave de cualquiera de sus obras consiste en descubrir
la tensión existente entre lo que Max Weber solía llamar el
aspecto fáustico de los seres humanos: los aspectos salvajes, libres
y espontáneos de la naturaleza y de la existencia humana individual
(el glorioso y necesario irracional), y la maquinaria de la racionalidad
instalada para liberarnos en nuestras vidas colectivas. Ésta es la
razón por la que la relación con la naturaleza es tan violenta
en su obra; por la que se insiste en ella con tanta fuerza, y por la que
está tan aparentemente enfrentada con la racionalidad, la claridad
y la retórica del modernismo y el neomodernismo.
Así pues, para empezar, quisiera preguntar por la estudiada naturalidad
de su obra en lo que se refiere a la toma de posturas. ¿Es suficiente
hoy en día hacer algo aprehensible? ¿Es un proceso político,
ético o estético? ¿Cómo lo entienden ustedes?
ÁBALOS: Si pudiera responder en una palabra diría
que es un proceso estético. Para nosotros, la noción de pragmatismo
es sólo una herramienta creativa. Lo que me gusta de los libros de
Richard Rorty, en especial del que trata de la contingencia, la ironía
y la solidaridad, su libro más conocido, es que él no esta
obsesionado con la coherencia filosófica ni con poner su libro en
relación con otros libros de sus colegas. Para él lo principal
es buscar una relación entre filosofía y literatura. Esto
fue lo que captó mi atención. El uso de la palabra redescripción,
que seguimos empleando y que ha sido una palabra clave para nosotros, puede
entenderse como una forma creativa de producir un proceso que se basa en
la mímesis. Lo que quiero decir es que si se redescribe algo, se
está reutilizando algo o, mejor aún, varias cosas en un contexto
diferente y eso convierte automáticamente las cosas en nuevas entidades
estéticas y aprehensibles. Esto significa que se establece ininterrumpidamente
una conversación con la obra de otros, la historia de la tipología
de los rascacielos o lo que sea. Lo importante, como Rorty indicó
y nosotros hemos tratado de centrar, no son los elementos que se utilizan
sino cómo recontextualizarlos. Ésta es una forma muy interesante
de trabajar como arquitecto en la actualidad, porque, antes que nada, se
evita la necesidad de ser original. Es así de sencillo. No se compite
en esa estúpida batalla de la originalidad. Lo segundo es que nos
relaciona muy estrechamente con la experiencia de la arquitectura. Las experiencias
que uno tiene cuando visita una ciudad permanecen en su memoria. Son instrumentos
que forman parte de nuestro sistema. Lo tercero es que permite salir de
los límites de la disciplina de la arquitectura, como indica Richard
Rorty. Pueden utilizarse elementos de la arquitectura al igual que puede
recurrirse a elementos de otras actividades: periodismo, sociología,
arte y así sucesivamente. Luego para nosotros la redescripción
es una forma de mantener un estado pragmático para la arquitectura
y poder comunicar directamente con el presente, pero también con
la memoria y con la historia.
KWINTER: Ayer, en el Forum, insistió usted en que
la hierba que estábamos mirando era completamente artificial. Parecía
fundamental que yo no la confundiese con la naturaleza. Luego su naturalismo
es un naturalismo antinatural…
ÁBALOS: El uso de elementos naturales en nuestra
arquitectura es una consecuencia de nuestra necesidad de establecer diálogos
más abiertos. La naturaleza era históricamente el opuesto
exacto a la ciudad. Los valores culturales y políticos, y los materiales
que utilizamos, han hecho posible volver a una discusión social sobre
la noción de naturaleza en nuestras vidas. La discusión nos
permite redescribir la naturaleza desde el punto de vista de un arquitecto:
¿qué tiene la naturaleza de interesante? ¿Cómo
podemos establecer un diálogo que no sea ingenuo ni tan simple como
algunas de las discusiones que escuchamos por televisión? Estamos
interesados en enlazar estos tres elementos: redescripción, historia
de la arquitectura y naturaleza.
KWINTER: Y sin embargo usted utiliza la palabra naturalismo.
Al mismo tiempo, insiste usted en que el problema fundamental tanto de la
vida como de la arquitectura hoy en día es comprender las condiciones
de los problemas técnicos de nuestro mundo vital, de la despiadada
intromisión de la técnica en nuestras vidas. La arquitectura
es su forma de resolverlo y, quizá, incluso de replantearlo. Los
aspectos técnicos es algo sobre lo que no dejan de insistir, y sin
embargo, parecen ustedes hablar de un naturalismo en el que empiezan a ver
la naturaleza como parte del mundo técnico. Esto resulta evidente
cuando hablan de organizaciones ecológicamente adelantadas -
uno piensa, entre otras cosas, en algunas organizaciones técnicas
que recurren a la naturaleza para que ésta trabaje para nosotros.
Estas técnicas se incluyen en algunos edificios y paisajes precisamente
con la finalidad de modificar y regular relaciones que nunca podríamos
lograr con máquinas…
ÁBALOS: Los arquitectos modernos tenían la
idea de que la naturaleza y las técnicas industriales son mundos
opuestos. En tiempos modernos, la cultura y la naturaleza, eran conceptos
completamente opuestos. Actualmente sabemos que ser y llegar a ser natural
es probablemente el proceso más artificial. Cuando hablamos de naturaleza
y técnica de la misma forma es porque pensamos que ésta es
una de las principales formas de subrayar las distintas condiciones en las
que nos encontramos respecto de tiempos y arquitectos modernos. Ahora todos
sabemos que el viento, el sol y el agua, todos los elementos materiales
o inmateriales, son al menos tan importantes como el módulo o la
estructura, cruciales para los arquitectos modernos. Esto no significa que
no podamos utilizar todo el conocimiento que hemos heredado. La historia
del rascacielos o la noción del racionalismo son verdaderamente útiles.
Ahora somos capaces de reinterpretarlos e impulsarlos hacia otros valores
y construir nuevos símbolos porque debe decirse que en esta discusión
se oculta una idea fundamental del rascacielos: su condición monumental.
El rascacielos siempre ha tenido latente una idea de monumentalidad. Podemos
redescribir la noción de monumentalidad en estrecha relación
con elementos naturales, utilizados como parte de nuestras técnicas,
para producir nuevas entidades.
KWINTER: Existe ahora mismo una tendencia en el panorama
norteamericano, todavía bastante indefinida, para crear una nueva
ética en la arquitectura llamada pragmatismo. Aún no se han
expuesto los argumentos a favor pero muchos están esforzándose
en presentarlos, y el trabajo de ustedes figura más que ocasionalmente
en el centro de ellos. ¿De qué se trata todo esto y qué
es lo que está en juego? Parece una tendencia muy claramente orientada
en contra de algo… Los arquitectos que abogan por ella con más
energía son, generalmente, los que han utilizado libros, escritos,
pensamientos y teorías para crear las posiciones desde las que ahora
trabajan y hablan, pero también están tratando ahora de hallar
una forma coherente de repudiar la teoría. En este momento es un
pragmatismo muy primitivo.
Se han producido unos cuantos cambios en diarios y revistas. Sigo encontrando
muy difícil seguirlos. A veces parece un neo-neandertalismo y a veces
queda claro que están tratando de lograr una nueva síntesis.
Determinados lugares parecen más comprometidos que otros con su desarrollo;
por ejemplo, Harvard, UCLA y Princeton, donde usted da clase…
ÁBALOS: El pensamiento analítico ha sido
durante décadas dominante en los Estados Unidos. Los estudiantes
de arquitectura piensan en procesos remitiéndose a su coherencia,
olvidando demasiado frecuentemente muchos otros aspectos, incluido el mismo
proyecto. La coherencia ha sido una increíble obsesión. El
mundo académico de los Estados Unidos estuvo dominado por estos métodos
analíticos, mientras que estaba perdiendo contacto con la sociedad
y aislándose cada vez más. Creo que algunas personas que se
han alimentado de esos métodos están reaccionando e intentando
reestablecer una especie de conversación con la sociedad. Ésta
es la razón por la que el pragmatismo está convirtiéndose
ahora en un fenómeno en alza.
KWINTER: Formula usted la hipótesis de que la organización
activa del espacio a nuestro alrededor, o lo que usted denomina la condición
topológica contemporánea, es algo que influye profundamente
en nuestras vidas, incluidos nuestros procesos creativos. La arquitectura
nos brinda la posibilidad de engranarnos con las fuerzas y procesos, quizá
cambiando e iluminando su carácter. ¿Sigue esto siendo importante
en su trabajo o supone usted que está funcionando de forma invisible?
ÁBALOS: La condición topológica contemporánea
es la consecuencia de un aparato técnico y como tal es una herramienta
pasiva para un arquitecto, una referencia que resulta muy útil porque
puede ser compartida y discutida, una especie de objeto de conocimiento,
como un archivo. Pero no es invisible. Cuando examinamos el conjunto de
materiales de construcción, tratamos de entender lo que un descubrimiento
destaca y en qué dirección va. Para nosotros ésta es
una parte muy importante de nuestro trabajo y muy visible, pero no resulta
decisiva. Lo que se ha vuelto más interesante es tratar de comprender
qué diálogos pueden establecerse a través de la manipulación
de estas herramientas con la parte irracional del proceso de diseño
para producir belleza; una belleza contemporánea que esté
hecha de esta condición topológica y que la represente.
KWINTER: Pero usted ha mencionado la idea de belleza. ¿Qué
podría estar más lejos del régimen de racionalismo
que eso? Sin embargo, usted ha dicho que está en el centro de su
trabajo y he advertido que es una palabra que no le atemoriza. Nosotros
dos hemos hablado de los diferentes enfoques de la belleza y las diferentes
formas de entenderla. Entre éstas estaba la noción de belleza
que tiene un físico como simplicidad y claridad: la formulación
más sencilla que pueda explicar la máxima cantidad de realidad
es la más bella. ¿Qué es, por tanto, la belleza para
usted?
ÁBALOS: Cuando se descubre una fórmula realmente
sencilla siempre se la describe como “elegante”. Ésta
es una interesante definición de lo que puede ser la belleza si uno
carece de la mística del expresionismo o de la complejidad formal
y está seriamente preocupado por la evolución técnica.
La obsesión de hallar algo sintético y elegante es probablemente
el principal impulso de la forma de tomar decisiones. Es una definición
de belleza que proviene del mundo técnico más que del artístico,
y encontramos interesante aplicarla a la arquitectura porque expresa una
atracción por el conocimiento, por producir conocimiento.
La atracción natural hacia la belleza lleva directamente a la necesidad
de posesión de colección, pero lo más importante de
una colección es lo que no se incluye: estos dos momentos son la
base de la arquitectura.
KWINTER: Me atrevo a imaginarme que usted no habría
dicho eso hace diez años.
ÁBALOS: Rotundamente, no.
KWINTER: Resulta fascinante porque de lo que estamos siendo
testigos es de alguien que está en su fase intermedia. Es un momento
precario e inestable porque se trata más de una transición
que de una postura. Parece usted hallarse en un proceso de comprensión
de aquello en lo que consiste la vocación de crear. En cierto nivel
no ha abandonado usted por completo su papel en el mundo; no es algo completamente
privado. Si nos fijamos en el escritor W.G. Sebald, por el que muchos arquitectos
estadounidenses se interesaron, advertimos un estilo de escribir que nunca
antes se había visto. Su libro Austerlitz es un extraño y
misceláneo panorama de fragmentos y memorias personales unidas como
retales, pero lo que sucede es que comienzan a acumularse: la totalidad
del libro consiste en un recorrido sin explicar a lo largo de la costa de
Inglaterra observando, describiendo y tomando fotos, y al final, el resultado
es literatura política y social increíblemente poderosa. Realmente
sólo es un acumulación de observaciones y sentimientos personales,
y es completamente autobiográfica y totalmente carente de estructura.
Al final uno se queda con una imagen increíblemente intensa de la
vida al final del siglo XX. Se me ocurre que se halla usted en este tipo
de fase de transición en la que lo directo de la mirada al mundo
social ya no es tan clara como lo fue una vez, pero que funciona mediante
acumulación mágica. Luego, en realidad, estas preguntas no
han sido muy agradables para usted hoy.
ÁBALOS: Hace algunos años nuestras presentaciones
eran muy breves: éste es el problema, ésta es la técnica,
éste es el resultado… En 20 minutos dábamos fin a una
presentación de 10 proyectos. Descubrimos que era sólo una
simplificación provocadora. Nuestro libro “Tower and Office”
era una forma de superar esta provocación contra la excesiva retórica
de la arquitectura (y estoy seguro de que Austerlitz es una novela contra
la retórica de algunos escritores). Pero escribir un libro es una
actividad que consume mucho tiempo. Casi todo el que ha escrito algo tiene
la misma sensación: una vez que lo ves publicado se convierte en
algo que ya no te pertenece. En el caso de “Tower and Office”
ha costado más de una década editar en inglés la revisión
de aquello de lo que nos ocupábamos hace veinte años. Compararlo
con nuestra posición actual fue un ejercicio interesante. Pero incluso
si encontramos difícil recuperar la claridad que quizá tuvimos
en el pasado, todos estos aspectos racionales que componen el núcleo
del libro siguen estando completamente activos en nuestra obra reciente.
Quizá ahora se hayan convertido en la infraestructura de nuestro
método de trabajo, una infraestructura que determina un cierto estilo.
KWINTER: ¿Cuáles son ahora sus ideas acerca del estilo?
Dando por sentado que se le haya catalogado durante una época como
un minimalista y luego como un arquitecto social, ¿cómo se
siente con el estilo en el que sigue trabajando? ¿Qué significa
ahora que su trabajo tenga un centro de atención completamente diferente?
ÁBALOS: Estilo es una palabra prohibida en arquitectura, pero eso
no sucede en otras actividades, como la literatura. Me siento muy orgulloso
cada vez que alguien dice que tengo ‘estilo’ como escritor.
Es un problema la forma en la que los críticos han introducido el
estilo en la arquitectura. Cada proyecto tiene su propia gramática
y ritmo, que es la misma clase de coherencia que tiene la escritura. Es
muy importante definir las reglas de cada proyecto en términos estilísticos.
Fíjese en el pabellón de Mies en Barcelona, donde estamos
manteniendo esta discusión; es un puro ejercicio de estilo. No hay
necesidad de más palabras, ¿no le parece?
Exposiciones
2005_
Gran Tour. Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), Las Palmas de
Gran Canaria
Groundswell, designing the contemporary landscape. Museum of Modern Art. New
York
Abalos&Herreros: Técnicas contemporáneas = un paisaje nuevo
Colegio de Arquitectos de Cádiz, SESV Gallery Florence, Facultad de
Arquitectura Ascoli Piceno
2004_
Abalos&Herreros, Architecten, Madrid. deSingel Internacional Kunstcentrum.
Antwerpen. Bélgica.
Mies Van der Rohe Award 2003. Abril, 2004. Frankfurt
Abalos & Herreros: contemporary techniques = a new landscape. Illinois
Institute of Technology, Chicago
Abalos&Herreros: técnicas contemporánes = un paisaje
nuevo. Colegio Oficial de Arquitectos. Cádiz
2003_
“
La Nove Arquitectura de L´Habitatge Públic”. Exposición
colectiva. Es Pil.Larí 257 Habitatges
Casa Barcelona. Exposición colectiva. 2003
“
HiCat”. HiperCatalunya. Exposición colectiva. Museo de Arte
Contemporáneo de Barcelona.
Premi Mies Van der Rohe 2003. julio-agosto 2003. Barcelona
Sociopolis. 2ª Bienal de Valencia. “La Ciudad Ideal” Exposición
colectiva. Valencia, 2003.
Abalos & Herreros: contemporary techniques = a new landscape. AA School,
Londres
2002_
"
New Trends of Architecture in Europe and Japan". Art-Front Galery. Tokyo,
Salamanca, Lille, Gratz, etc.
"
Obra Reciente". Fundación COAM. Madrid
2000_
“
Reciclando Madrid”. Colegio Oficial de Arquitectos de Barcelona.
Reseñado en: INDE. Julio 2000. Col-legi d’Arquitectes de Catalunya.
pgs. 12-14
Reseñado en: INDE. Agosto 2000. Col-legi d’Arquitectes de Catalunya.
pg. 19
Reseñado en: INDE. Octubre 2000. Col-legi d’Arquitectes de Catalunya
pgs- 12-15
Reseñado en: AB. Septiembre 2000. Col-legi d’Arquitectes de
Catalunya pgs. 30-33
Hannover
Bienal de Venecia
1999_
“
La ciudad y la Tierra”. Asociación Cultural Cruce. Madrid.
“
Abandoibarra: 8 Proyectos para un nuevo Centro”. Architectural Association
y Diputación Foral de Vizcaya. Bilbao
Concursos ganados y perdidos
“
En proceso”. Galería El Croquis. El Escorial
24 Proyectos. Empresa Municipal de la Vivienda. Ayuntamiento de madrid 1981-1998
1998_
“
B.D. 25 años”. Madrid, Mayo 1998.
1997_
"
IAAS INTERNATIONAL URBAN DESIGN WORKSHOP, BONN 97". Kunsthalle, Bonn.
"
CONCURSOS GANADOS Y PERDIDOS". Museo de Arte Moderno. Bogóta.
Colombia. Monográfica.
"
La Mirada Larga". Museo de Arte Contemporáneo, Barcelona. Comisario:
Eduard Bru.
1996_
"
LESS IS MORE". Comisario: J. M. Montaner. COAB/UIA. Barcelona.
"
REFERENCIAS: Casa-Estudio en Santa Mónica de Charles y Ray Eames y
Pao para la Chica Nómada de Tokio de Toyo Ito". Fundación
COAM, Madrid.
"
PRESENTES Y FUTUROS". Comisario: I. Solá-Morales. Centre de Cultura
Contemporània. Barcelona.
"
AREAS DE IMPUNIDAD". Facultad de Arquitectura de Montevideo. Uruguay.
Monográfica.
“
LA ARQUITECTURA DE LOS CONCURSOS”. Colegio de Arquitectos de Castilla
y León. Salamanca.
1995_
LIGHT CONSTRUCTION". Comisario: Terence Riley, Museum of Modern Art,
Nueva York e itinerancia.
1994_
"
ENSEÑA TUS HERIDAS". AC/AF, ENEA, Entorno Experimental de Actividades
Artísticas. FESTIMAD. Madrid.
1993_
"
ARCHITEKTUR". Galerías Max Hetzler y Philomene Magers. Colonia.
Alemania.
1991_
"
IÑAKI ABALOS Y JUAN HERREROS: SEIS PROYECTOS". Catálogo
y montaje. Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Exposición monográfica
itinerante: Madrid, Cáceres, Badajoz, Santiago, La Coruña,
Zaragoza.
1985_
PROYECTOS INEDITOS DE DISEÑO ESPAÑOL. Museos de Arte Contemporáneo
de Madrid, Gerona y Palma de Mallorca.
MADRID, MADRID, MADRID. Centro Cultural Colón, Madrid.
1984_
CONCURSO PREMIO VIVIENDA. COAM, Madrid.
"
NUEVE NUEVOS MUEBLES". B.D., Madrid.
Premios
-Premios a Obras Construidas, exposiciones realizadas
y trabajos de investigación
2005_
Finalista, Premios FAD de Arquitectura e Interiorismo: Woermann, Las Palmas de
Gran Canaria
2003_
Finalistas VII Bienal de Arquitectua Española. Biblioteca Pública
de Usera. Madrid
Primer premio y Proyecto Seleccionado. Concurso de ideas para un lugar de
Descanso en Arco 03. Ministerio de Fomento, Escuela de Arquitectura de Madrid
y Arco. Madrid, 2003
2002_
Selección III Bienal Iberoamericana de Arquitectura e Ingenieria Civil.
Planta de Reciclaje de Residuos urbanos de Valdemingómez
Mención Especial. Libro La Buena Vida. III Bienal Iberoamericana de
Arquitectura e Ingeniería Civil. Santiago de Chile.
Premio COAM 2000. Estudio Gordillo. Madrid
2001_
XIV Premio Grupo Dragados de Arquitectura de la Fundación CEOE “Planta
de Reciclaje de Residuos Urbanos de Madrid.
Finalista Premio Mies van der Rohe. “Planta de Reciclaje de Residuos
Urbanos de Valdemingómez. Madrid
Mención. X Edición Premio Regional de Arquitectura Manuel de
Oraá y Arcocha 2000-2001. Aula Medioambiental Pirs. Las Palmas de
Gran Canaria.
Accesit: Premio Manuel de la Dehesa. Bienal de Arquitectura Española
2000. Planta de Reciclaje de Residuos urbanos de Valdemingómez.
2000_
Premio de Urbanismo, Arquitectura y Obra Pública 1999 del Ayuntamiento
de Madrid al Centro de Tratamiento de Residuos Urbanos “Las Dehesas” en
el Complejo Medioambiental de Valdemingómez.
Selección FAD de Arquitectura 2000. Planta de Reciclaje de Residuos
Urbanos de Madrid.
Selección Premios FAD de ARQUITECTURA E INTERIORISMO 2000. Barcelona
Premio COAM 1999 de Arquitectura. “Planta de reciclaje de residuos
urbanos de Valdemingómez. Madrid
1999_
Mención Especial “Premio Ciutat de Barcelona”. Fabrications.
Ayuntamiento de Barcelona
1997_
ACCESIT. PREMIOS COAM DE ARQUITECTURA. Casa Gordillo. Colegio Oficial de
Arquitectos de Madrid.
PREMIO CALIDAD COMUNIDAD DE MADRID A LA ESTETICA. Casa Gordillo.
FINALISTA IBERFAD DE ARQUITECTURA. Casa Gordillo. Fundación para la
Arquitectura y el Diseño. Barcelona.
PREMIO CALIDAD COMUNIDAD DE MADRID A LA VIVIENDA SALUDABLE. 52 Viviendas
VPO en la M-30.
1996_
PREMIO ESTEYCO DE ENSAYO. "El Nuevo Sujeto Social y la Cuestión
del Espacio". Fundación Esteyco, Madrid.
1995_
SELECCION. III BIENAL DE ARQUITECTURA ESPAÑOLA. MOPTMA, Universidad
Menéndez Pelayo y Consejo Superior de Arquitectos. Edificio Administrativo
para el Ministerio del Interior.
SELECCION. EXPOSICION "LIGHT CONSTRUCTION". Museum of Modern Art,
Nueva York.
1994_
SELECCION. III MUESTRA DE ARQUITECTURA JOVENES ESPAÑOLES. Fundación
Antonio Camuñas. 52 Viviendas, Locales y Garajes para la EMV.
FINALISTA MUESTRA DE ARQUITECTURA ESPAÑOLA. MOPTMA y Universidad Menéndez
Pelayo, 1994. Edificio Administrativo para el Ministerio del Interior.
1993_
SELECCION. II BIENAL DE ARQUITECTURA ESPAÑOLA. Polideportivo de Simancas.
FINALISTA. II BIENAL DE ARQUITECTURA ESPAÑOLA. Sede para la Dirección
de Material Rodante de Renfe.
FINALISTA. I PREMIO DE ARQUITECTURA ESPAÑOLA. Sede para la Dirección
de Material Rodante de Renfe.
1991_
SELECCION. I MUESTRA DE 10 AÑOS DE ARQUITECTURA ESPAÑOLA. Depuradora
de Aguas Residuales de Majadahonda.
SELECCION. Instituto Francés de Cultura. Ministerio de Asuntos Exteriores
de Francia.
PREMIO DEL AYUNTAMIENTO DE MADRID DE ARQUITECTURA Y URBANISMO. Sede para
la Dirección de Material Rodante de Renfe.
PREMIO DEL AYUNTAMIENTO DE MADRID DE ARQUITECTURA Y URBANISMO. Avance de
Ordenación "Centro del Sur". Ayuntamiento de Madrid.
PREMIO C.O.A.M. DE ARQUITECTURA. Sede para la Dirección de Material
Rodante de Renfe.
1990_
SELECCION. I MUESTRA DE ARQUITECTOS JOVENES ESPAÑOLES. Fundación
Antonio CAMUÑAS. Tres Depuradoras de Aguas Residuales.
1988_
PREMIO "CIUDAD DE TOLEDO" del Instituto Sefarad. Ayuntamiento de
Toledo. (Como colaboradores de José Manuel Abalos).
PREMIO C.O.A.M. DE INVESTIGACION. "Le Corbusier. Rascacielos".
Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.
PREMIO AYUNTAMIENTO DE MADRID DE ARQUITECTURA Y URBANISMO. Exposición "Le
Corbusier: Rascacielos".
1987_
PREMIO BADAJOZ DE ARQUITECTURA 1981-86 de Edificio para Sede del C.O.A.D.E.
Obras Contruidas
-Edificios Administrativos e Infraestructuras Industriales
_2005
TORRE
Y PLAZA WOERMANN. LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.
_2000-2004
PLANTA INTEGRAL DE RESIDUOS. SANT ADRIA DE BESOS
_2000-2004
EDIFICIO DE OFICINAS Y ECOMUSEO DE TERSA EN LA INCINERADORA DEL BESOS. SANT
ADRIA DE BESOS
_2000-2001
PLANTA DE RECICLAJE Y ECOMUSEO. PINTO. MADRID
_1997-2000
PLANTA DE TRATAMIENTO DE RESIDUOS URBANOS, VALDEMINGOMEZ. MADRID
_1992
SEDE CAJA DE AHORROS DE GRANADA
_1990-91
EDIFICIO ADMINISTRATIVO DE LA ACADEMIA DE POLICÍA, MADRID
_1986-87
ESTACIONES DEPURADORAS DE AGUAS RESIDUALES
Villalba, Guadarrama, MajadahondaEQUIPAMIENTOS
_1995-2003
BIBLIOTECA DE USERA, MADRID
_2003
HELIPUERTO. BARCELONA
_1999-2001
EDIFICIO DE SERVICIOS PARA LA UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA, MERIDA. BADAJOZ
_1998-2001
CENTRO DE CONTROL Y AULA MEDIOAMBIENTAL, ARICO. TENERIFE
_1998-2000
AULA MUNICIPAL, COLMENAREJO
_2000
PABELLON DE GIMNASIA EN EL PARQUE DE EL RETIRO. MADRID
_1992-95
AYUNTAMIENTO Y CASA DE CULTURA, COBEÑA, MADRID
_1988-90
POLIDEPORTIVOS LOS ZUMACALES Y PARQUESOL, SIMANCAS Y VALLADOLID
-
Rehabilitación e intervención en el Patrimonio
_1998
PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN, COLMENAREJO
_1989
SEDE PARA LA MATERIAL RODANTE DE RENFE, MADRID
_1986
SEDE PARA EL COLEGIO OFICIAL DE ARQUITECTOS DE EXTREMADURA,
BADAJOZ
TRABAJOS DE ORDENACION PAISAJISTICA E INFRAESTRUCTURAS URBANAS
_2000-2004
PARC LITORAL NORD-EST. BARCELONA
_2001-2003
PLAZA Y EDIFICIO WOERMANN. LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
_2003
REDACCION DEL ESTUDIO Y PROPUESTA DE ORDENACION URBANISTICA
DE LA EXPLANADA DE SAGÜÉS, SAN SEBASTIAN
_1997-2003
ORDENACIÓN DEL SECTOR DE RAMOS, RIO DE JANEIRO
_1991
PLAN ESPECIAL POLÍGONO PARQUE EUROPA, PALENCIA
_1987
ORDENACIÓN Y RECONVERSIÓN DE INSTALACIONES SIDERÚRGICAS
NMQ, SANTANDER
_1984-86
ADECUACIÓN PAISAJÍSTICA, OFICINAS Y SERVICIOS. PUERTO DE
CARBONERAS, ALMERÍA
-
Vivienda
2005_
APTM - PROTOTIPO DE UNA VIVIENDA BÁSICA PARA JÓVENES
_2001
CASA COLLAZO-LAVILLA. LAS ROZAS. MADRID
_1999
ESTUDIO LUIS GORDILLO. VILLANUEVA DE LA CAÑADA. MADRID
_1991-98
POLÍGONO “PARQUE EUROPA”. 455 VIVIENDAS VPO, LOCALES Y
GARAJES.
PALENCIA
_1994-96
CASA LINARES-GORDILLO, VILLANUEVA DE LA CAÑADA, MADRID
_1988-95
52 VIVIENDAS VPO, LOCALES Y GARAJES EN LA M-30, MADRID
-Locales, Áreas Comerciales, Diseño Industrial
y Montaje de Exposiciones
_2005
Salas de exposición y Show-room para una Galería de Arte, Madrid
_2003
OFICINA Y GALERIA. MADRID
_2002
LINEAS DE MOBILIARIO URBANO PEP- XURRET
_2002
AMPLIACIÓN Y REFORMA DE EDIFICIO PARA OFICINAS Y EXPOSICIÓN.
MADRID
_2000
CEDRIC PRICE, PTb, Enseñanza. Industria y Energía. DISEÑO
Y MONTAJE DE LA EXPOSICION
_1998
FABRICACIONS, INSTALACIÓN EN EL MACBA, BARCELONA. DISEÑO Y
MONTAJE DE LA EXPOSICION
_1995
III BIENAL DE ARQUITECTURA ESPAÑOLA 1993-94, COMILLAS, SANTANDER
Y MADRID., DISEÑO Y MONTAJE DE LA EXPOSICION
_1991
UNIDAD COMERCIAL VIPS, MADRID
_1991
LÍNEA DE MOBILIARIO PARA EXPOSICIÓN Y VENTA
_1989
BIBLIOTECA SALENA
_1986-87
MONTAJE DE LA EXPOSICIÓN “LE CORBUSIER: RASCACIELOS”
_1987
SISTEMA INTEGRADO "JONAS"
_1987
PROTOTIPO ESTRUCTURAL, CÁCERES
Proyectos
Currículum