El
proyecto se sitúa en una zona típica de suburbio burgués en la que
se mezclan residencia de baja densidad, vacíos, equipamientos y pequeñas masas
de pinares dando forma a la idea de una vida urbana en contacto con la naturaleza.
Por ello nos ha parecido oportuno ser extremadamente directos y subrayar esta
aspiración utilizando técnicas de jardinería; de hecho, toda la casa puede entenderse
como una muestra de "ars-topiaria" gigante, idea a la que no es ajena el hecho
de que será habitada por una paisajista. La topografía inclinada se aprovecha
para elevarse en continuidad con el medio natural, evitando la autonomía entre
construcción y terreno: toda la casa es jardín y todo el jardín es casa. El
proyecto es, así, un mecanismo topológico de ordenación y modelación del terreno
para incrementar y obtener la máxima fruición de los débiles estímulos del paisaje:
los pinares, el arroyo próximo, la puestas del sol sobre la cornisa de Madrid
desde el punto más alto de la casa... Vistas naturales y vistas artificiales:
máquina verde.