Biblioteca
pública Usera. Madrid. 1995-2002 Una biblioteca de las características
de la que se pretende levantar en Usera ya no es reconocible como una gran sala,
ni como un gigantesco almacén o contenedor de libros: es una suma de servicios
diferenciados que tienden a ser cada vez más externos. ¿cómo hacer significativo,
"institucional", un edificio así? ¿cómo hacer que cumpla con su verdadero objetivo
de constituirse en un edificio "público"? gozando, como es el caso, de una posición
singular, con magnificas vistas sobre el poniente madrileño, en el centro de
una parcela dotacional y con la vecindad de la Junta Municipal, es difícil que
se pueda lograr cayendo en la tentación inmediata de reducir la escala de la
actuación aprovechando el desnivel de la parcela para ensayar soluciones aterrazadas
o semienterradas. Con esta organización no puede atenderse ni a las vistas ni
al carácter público propio de las bibliotecas ni, sobre todo, al equilibrio
de toda la parcela, que tendería a seguir polarizada en torno al edificio de
la Junta Municipal, encogiendo la inversión, tanto política como económica,
que supone la construcción de la biblioteca. ¿cuál puede ser entonces la imagen
y organización de una biblioteca actual? ¿Como aprovechar el solar para extraer
el máximo partido de las condiciones topográficas? Éstas son las dos cuestiones
a las que nuestro proyecto pretende dar una respuesta clara y eficiente, y quiere
hacerlo con la máxima parquedad, con un especial gusto por la emoción que produce
la simplificación. Estando el programa de la Biblioteca constituido por un conjunto
de piezas de tamaño mediano, autónomas y de similar importancia, y teniendo
, además, una situación en la que los aspectos paisajísticos e institucionales
tienen un peso importante, es razonable pensar en las posibilidades que abre
una organización vertical del programa no sólo en términos funcionales -minimizando
núcleos y recorridos, simplificando la construcción, ofreciendo plantas diáfanas
, etc.- sino también en clave figurativa, como pieza central de esta manzana.
Conformada como una torre de mediano tamaño, la biblioteca puede actuar de catalizador
que reorganiza este espacio de actividad colectiva en Usera al dotarlo de centralidad,
jerarquía y sentido urbanístico, ligando entre si los parque contiguos, resolviendo
los desniveles y aportando un área ajardinada y pavimentada que aprovecha lo
existente para dotarlo de una mayor entidad. La Junta Municipal, que hoy aparece
aislada y extraña, puede entrar a formar parte de un conjunto institucional
de más amplio alcance y escala; además, a través de la biblioteca se ofrece
al usuario una experiencia singular de su propio entorno. El magnífico poniente
madrileño y la ladera en la que se asienta la parcela inducen a pensar que una
forma clásica y mítica del saber, la torre, ponderadamente utilizada -con proporciones
si se quiere también madrileñas- es especialmente pertinente en esta ocasión.
Y tal es la propuesta que este proyecto desarrolla en el convencimiento de que
se trata de una forma sumamente eficiente y singular.