Se
trata de una villa urbana con un programa de familia burguesa al
que se superponen la exhibición de una colección de arte contemporáneo y un
área dedicada a gimnasia y natación. Como puede deducirse del topónimo del lugar
se trata de una de las áreas céntricas más húmedas y fértiles de Madrid, frente
a un jardín singular y con magníficas vistas y orientación. Se decidió proponer
una construcción compacta, con escala y huecos que denotasen un carácter palaciego.
Simultáneamente, dadas las exiguas dimensiones del solar, se pensó en desmaterializar
ese volumen asimilándolo a un jardín vertical, de forma que la materia vegetal,
el sol, el agua, los árboles y el viento no sólo tomasen un papel figurativo
sino también constructivo, programático y energético. Al interior las diferentes
partes del programa componen cuatro plantas o casas superpuestas -la casa taller
de trabajo; la casa museo de la representación; la casa hotel de la privacidad
y la casa balneario o "playa", dedicada a la cultura física-. Estas casas son
atravesadas por una promenade intrincada y ascendente en torno a la que se despliega
la colección de arte. En contraste con ella y en sentido inverso una luz húmeda
y tililante atraviesa la casa dándole un carácter singular.