El
proyecto
se plantea como la manifestación más directa y eficaz del flujo de los usuarios
de la Estación en relación al movimiento de los trenes: una gran cubierta con
una inflexión curva simétrica nos permite acompañar en todo momento el movimiento
de las personas generando de forma muy unitaria la sucesión de espacios necesarios:
la conexión con los sistemas de transporte urbano, el doble vestíbulo -de llegada
y de salida- con sus servicios y áreas de espera, los tapices rodantes a los
andenes y la cubierta con el aparcamiento de vehículos, de forma que todos los
espacios que percibe el usuario quedan así unificados por único gesto que los
organiza y cobija en torno al protagonista: el tren. Este esquema elemental
se completa albergando en la cara superior de la cubierta el Centro de Servicios,
-oficinas, hoteles, equipamientos dotacionales-, que prevé el programa transformándose
lo que desde abajo es una cubierta monumental en una gran plaza combada que
da acceso a estos servicios y permite contemplar el paisaje y la ciudad de Zaragoza
desde una atalaya excepcional, ofreciéndose un verdadero espacio público que
permitirá integrar esta gran intervención en el conjunto de los edificios y
espacios públicos representativos de la identidad de la ciudad. contemporánea
hacia la ciudad y el territorio.